domingo, 24 de enero de 2016

Oleadas de poesía

Hoy mis hijos pequeños y yo hemos buceado en un mar de poesía de la mano de Teloncillo Teatro y su espectáculo Olas. Hemos cantado, hemos bailado, nos hemos reído, alguno ha gritado de sorpresa y hasta hemos jugado a la pelota con una gota de agua. Gota a gota, Ana Gallego y Ángel Sánchez nos han introducido en un mundo poético lleno de rimas, música, humor y peces que nos ha mantenido expectantes desde el primer hasta el último minuto.


El agua ha sido el hilo conductor del espectáculo de hoy, con el que Clhoe (Ana Gallego), la protagonista, nos ha guiado a través de distintas escenas, acompañada por la guitarra y la voz de Ángel Sánchez. Nos han enseñado que se puede hacer música en una pecera, que a veces el mar cabe en una nube, que los peces no siempre son lo que parecen y que el ciclo del agua pasa por nuestro propio cuerpo, Hemos chapoteado en los charcos con la alegría de Gene Kelly sin movernos de nuestro sitio, al menos los adultos.

Olas es una obra de teatro para bebés, pero también es una apología de los inicios de la vida, porque empezamos nuestra vida dentro del agua en el útero materno y los sonidos nos llegan a través de ese líquido, por eso los baños relajan tanto a los bebés y el gorgoteo de los instrumentos de Teloncillo Teatro en esta obra los hipnotiza. Olas no es sólo poética porque contenga fragmentos de poemas de seis poetas diferentes, sino porque toda la obra en sí es una metáfora que va a conectar con ese 70% de tu cuerpo que es agua, y no lo hará de repente, sino pausadamente, como la acción del oleaje en las mareas. Y como no hay dos olas iguales, cada espectador tendrá su propia percepción del espectáculo, su propia marea teatral.

La escenografía de hoy ha sido sencilla y sorprendente, como es habitual en las de Teloncillo. Los objetos se transforman y el argumento versátil va y viene entre nubes, paraguas musicales, tules, cintas, pompas de jabón y peces de goma que milagrosamente cobran vida. Y con el mismo mágico principio que rige las mareas, los textos poéticos se insertan en el argumento con la música, las canciones y esta escenografía, entregándose al espectador como se entrega el mar al paseante que llega a su orilla. Y por si fuera poco, nos han regalado un pez.

Pez decorado por mi hija 


Hacer teatro para bebés no es fácil, ostentar un Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud tampoco.  Los bebés y niños pequeños son un público muy exigente porque consumen teatro con sus cinco sentidos, que es como se relacionan con el mundo en general. Esto lo sabe muy bien Teloncillo Teatro, por eso hace sus obras sinestésicas, en las que breves textos poéticos alternan con juegos onomatopéyicos, intercambio de objetos con el espectador, danza, guiños de luces y colores o música interpretada con los más diversos y exóticos instrumentos. Esta variedad de estímulos es la que mantiene la atención del pequeño espectador durante los 45 minutos que suelen durar este tipo de espectáculos. 

Nos encanta cuando Ana Gallego "pierde los papeles"

La temporada de teatro para bebés no ha hecho más que empezar y nos depara muchas sorpresas. Hoy hemos visto el mundo a través de una gota de agua, pero otro día mugiremos como vacas, nos vestiremos de azul, anidaremos en un bosque sonoro o nos despertaremos con Otto cantando canciones de amor. Gracias Teloncillo, por hacernos crecer, crecer entre bambalinas.

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