lunes, 15 de mayo de 2017

Pulgarcito desanda el camino

En días como el jueves, que después de cumplir con todas mis obligaciones cotidianas, llené el depósito y conduje hasta Segovia, siempre me asalta un pensamiento recurrente: Esther, necesitas otra vida para vivirla en el teatro...A pesar de que Titirimundi Segovia tenía este año un programa impresionante, yo sólo he podido escaparme a ver a mis amigos de Teatro Paraíso, porque desde que Tomás Fernández me hablara hace unas semanas de su Pulgarcito, la tentación era más fuerte que los kilómetros. Así que allí me senté, en La Cárcel, disfrutando del maravilloso entorno y de la buena compañía de una sala llena de profesionales del teatro, porque la hora no se prestaba al público infantil.


Ramón Monje y Tomás Fernández

Este Pulgarcito es un desafío para el espectador, como esas láminas del psicoanálisis con doble interpretación, porque combina una historia muy actual con el cuento de Perrault y nos conmueve como hacen siempre los de Paraíso, desde la ternura. Hace unos días escribí sobre este tema en una obra de adultos, el camino inverso que recorremos los hijos cuando acompañamos a los padres en su deterioro cognitivo. Pulgarcito nos enfrenta de nuevo a la pregunta: ¿cuáles son las piedras blancas que nos permitirán recuperar al padre (o madre) que nunca quisimos perder?



Déjenos entrar, señora, sólo somos unos niños
Ikerne Giménez nos introduce en un espacio escénico vintage, que a mí ya me transportó a mi infancia de paredes empapeladas y que resulta precioso o siniestro a ritmo de argumento bajo el diseño de iluminación de Javier García. Este espacio se sustenta en dos puntos neurálgicos, el armario, como puerta a otra dimensión y la cama, como punto de encuentro con los recuerdos que nos aferran a la realidad. La música de Iñaki Salvador recorre con los personajes ese espacio escénico en su desdoblada búsqueda de la identidad, el apego, la seguridad, el amor. Cada nota, un paso, cada paso, un nuevo abismo, el corazón del espectador se mantiene en vilo, casi se detiene esperando un final tan anunciado como presentido.

Pulgarcito es el único montaje de esta edición de Titirimundi que no tiene títeres. Ramón Monje y Tomás Fernández asumen la duplicidad de protagonistas (padre e hijo, ogro y esposa, Pulgarcito) y resuelven magistralmente la aparición del resto de personajes con objetos. El humor es la cortina que permite el cambio de escenario entre las dos historias paralelas, paradójicamente marcadas por un intenso dramatismo. Los cambios de registro se apoyan en la entonación, los pequeños detalles de vestuario, o las entradas y salidas del armario. 

Con Tomás Fernández y Ramón Monje
Iñaki Rikarte y Tomás Fernández escriben un texto largo, pero sin elementos gratuitos, que da sentido a esas idas y venidas por el escenario de los distintos personajes. Rikarte me sorprende por segunda vez en menos de un año, con un registro totalmente distinto, y demuestra lo que dije de él en aquella ocasión, que tiene el don de la ubicuidad. Fernández y Monje son un tandem actoral tan cohesionado, que da valor a cualquier texto al que se enfrenten. La mitad del texto se debe contar en las acotaciones, porque la expresión corporal y la interacción de los protagonistas explica el hemisferio emocional de una historia bastante cruda en su literalidad. 

No tenga miedo señora, sólo somos unos niños. Viendo este Pulgarcito me he dado cuenta de que lo que nos convierte en adultos es el miedo, la prisa y, sobre todo, la ausencia de abrazos. Abrazamos a los dos extremos del camino, a aquellos que consideramos más débiles, susceptibles de abandono, a aquellos a los que a veces, por esa prisa, no les dedicamos el tiempo que merecen. Con este Pulgarcito los espectadores adultos hemos recorrido el camino entero, hemos reencontrado la inocencia del niño que un día fuimos y nos hemos enfrentado a la ingenuidad del anciano que todavía guarda mendrugos en sus bolsillos. Me despedí de Monje y de Fernández con un abrazo merecido, pero se me olvidó pedirles las piedrecitas blancas para encontrar de nuevo el camino al Paraíso.

Pulgarcito_Teaser from TEATRO PARAISO on Vimeo.

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